Jueves, 12 Noviembre 2020 09:59

Hisopadores: escudos humanos que no piden aplausos, pero sí respeto

CARA A CARA CON EL VIRUS | LA LABOR QUE NO SE DETIENE

Jueves, 12 de noviembre de 2020

Trabajan sin descanso desde el inicio de la pandemia y son quienes están “en primera línea” en la batalla contra el virus. Aunque no esperan reconocimiento por su labor, aseguran que necesitan mayor compromiso social para cuidarse.

En una semana en la que los casos positivos de covid-19 superaron los 4.000 acumulados en la provincia desde el inicio de la pandemia -y donde además se registró un nuevo “pico” de contagios con 160 nuevos reportes, desde el equipo de profesionales de la salud que trabajan “en primera línea” para la detección de la enfermedad surgieron mensajes que reclaman una mayor concientización social en el cuidado y las medidas preventivas. Pero además, visibilizan el compromiso y el aspecto más humano de quienes deben atender a los pacientes para ser hisopados en los puntos de testeos, en una experiencia por la que nadie quisiera pasar, y sin embargo es indispensable para el cuidado de la vida de todos.

No obstante la pesada labor, no es de la tarea de lo que se quejan quienes se dedican a este trabajo, sino de los malos tratos recibidos por parte de pacientes y críticas de la sociedad.

“Estamos en la primera línea, en el frente de batalla, siendo el escudo humano de todo y de todos desde marzo. Tenemos un equipazo, tenemos armas, tenemos actitud y muchas ganas de que todo termine bien. Pero también recibimos disparos.

La bomba más grande es el virus, pero también están las críticas, el maltrato y el desinterés de personas que se van cruzando en nuestro camino día a día”, reflexionó en un posteo a través de las redes sociales Natalia G.

Como integrante del equipo que presta este servicio indispensable, la profesional cuestionó a “pacientes que cuando se tenían que cuidar, todo era joda y ahora reclaman atención inmediata. No entienden razones, se amontonan, enloquecen por un hisopado que quizás es demasiado pronto para hacer, porque el virus es así, necesita su tiempo, sus días de replicación; y ahí estamos: recibiendo disparos, pero por la espalda, de las personas que intentamos cuidar”.

“Estamos cansados, pero amamos lo que hacemos, por eso seguimos, por eso la mayoría de nosotros vive para trabajar. Nos quedamos después de hora, seguimos contestando mensajes en casa, cargando planillas, haciendo cálculos. Perdimos en el camino amistades que no entienden el riesgo y la dedicación que implica nuestro laburo, perdimos tiempo en familia, momentos en pareja, feriados a puro Netflix y fines de semana al sol. Todo para estar bajo una carpa que vuela cuando hay tormenta o recorriendo barrios donde parece que terminara el mundo, con un equipo de protección que quema por dentro y con un casco que aturde al hablar”, describió.

“No nos creemos héroes, no lo somos. Somos seres humanos. Y nos estamos poniendo la camiseta para salir a la cancha todos los días. Solo una cosa pedimos y no son aplausos ni agradecimientos... ¡Pedimos que se cuiden! Y por sobre todas las cosas, que respeten nuestro laburo. De verdad, lo hacemos con todo el corazón”, reflexionó al final.

La vida de técnicos y bioquímicos que se desempeñaban habitualmente en hospitales, CAPS y SAPS cambió radicalmente en marzo. Debieron salir de sus ámbitos laborales cotidianos para estar cara a cara con la covid-19 casi a diario. Se los conoce como los hisopadores. Su descanso es el aislamiento cuando terminan una semana laboral, ya que al inicio se dividieron en dos grupos de 11 personas que trabajan una semana cada uno para luego, el que salió, se embarque al respectivo confinamiento. Quitarse el ropaje de protección les demora unos 10 minutos, pues el cuidado es una condición indispensable para evitar contagios.

 

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